El 27 de junio de 1991 el Ejército Popular Yugoslavo (JNA) entra en Eslovenia, dando comienzo a la primera de las guerras que acabaron por desintegrar Yugoslavia. La intervención militar de un ejército afín a Serbia, que bajo Milošević se había convertido en la más fuerte de las repúblicas yugoslavas, se da como resultado directo de la crisis iniciada tras la victoria del independentismo esloveno en el referéndum celebrado el 23 de diciembre de 1990, algo de lo que ya hablé en la entrada anterior.
El
gobierno de Ante Marković optó por lo que se denominó como una respuesta
militar blanda. El JNA tomaría los puntos clave de Eslovenia (fronteras, medios
de comunicación, aeropuertos, etc.). La Guerra Fría había terminado y el
antiguo bloque capitalista, representado por la Comunidad Económica Europea y
la OTAN, se veía capaz de actuar libremente, sin miedo a una respuesta soviética.
Temiendo una intervención occidental, algo que acabaría ocurriendo, el JNA
buscó evitar cualquier tipo de enfrentamiento armado. A la presidencia eslovena
se la llegó incluso a informar de las acciones que iban a tomar los militares yugoslavos.
Los
independentistas eslovenos no desaprovecharon la oportunidad. Se formaron
barricadas en las carreteras y la Fuerza de Defensa Territorial de Eslovenia
acabó combatiendo al JNA. Las tropas yugoslavas estaban mal equipadas pues se
suponía que la intervención tendría lugar sin violencia. La moral estaba por
los suelos y las deserciones abundaban. La intervención de las fuerzas aéreas
fue escasa, si bien el aeropuerto de Brnik fue atacado, falleciendo dos
periodistas extranjeros.
Tal y como
temían los serbios, los países de Europa occidental se ponen del lado esloveno,
si bien no realizaran ninguna intervención militar, por lo menos no durante la Guerra
de Eslovenia. La recién unificada Alemania fue la principal impulsora del apoyo
al secesionismo y su principal arma contra Yugoslavia fue la económica: se congelaron
ayudas y se pusieron duras sanciones. Los combates finalizan con la firma del Acuerdo
de Brioni del 7 de julio: El JNA se retira de Eslovenia para centrarse en Croacia,
donde ya era evidente que una nueva guerra iba a estallar. Desde comienzos de
año, los enfrentamientos entre los croatas y la minoría serbia se habían
intensificado y para verano de 1991 ya se puede hablar de limpiezas étnicas. En
los pueblos de Sisak y Banija cerca de un centenar de serbocroatas fueron asesinados por la Guardia
Nacional Croata, fundada en mayo de 1991. Por otro lado, en Dalj, más de
cincuenta militares croatas, considerados prisioneros de guerra, así como cuatro
civiles murieron a manos de las milicias serbias de Eslavonia Oriental. La
intervención del JNA era solamente cuestión de tiempo.
Croacia
había declarado su independencia el 25 de junio, el mismo día que Eslovenia. Tanto
Serbia como el gobierno federal yugoslavo reclamaban que los territorios de
mayoría étnica serbia permaneciesen dentro de Yugoslavia, alegando que si los
serbocroatas permanecían dentro de Croacia serían víctimas de un nuevo genocidio,
como el sufrido durante el gobierno de la Ustaše durante la guerra mundial. En
julio comienzan las operaciones del JNA en Croacia. El ejército regular contará
con la colaboración de las milicias serbias de la República de Eslavonia
Oriental, Baranja y Sirmia Occidental, al norte de Croacia, y de la Región
Autónoma Serbia de Krajina en el sur.
El primer gran enfrentamiento de la Guerra de Croacia tendría lugar en agosto, la Batalla de Vukovar, en Eslavonia Oriental, ciudad étnicamente diversa, con un 47% de población croata y un 32% de serbios. La fuerza aérea yugoslava bombardea la ciudad a la vez que el ejército regular y las milicias serbias penetran en la misma. Dentro de las fuerzas paramilitares destacan dos formaciones: Los Águilas Blancas, autodenominados sucesores de los chetniks de la Segunda Guerra Mundial, y la Guardia Voluntaria Serbia, más conocida como los Tigres de Arkan por su líder, Željko Ražnatović, apodado Arkan, y surgida a partir de los grupos ultra del Estrella Roja de Belgrado. Los símbolos socialistas yugoslavos del JNA fueron poco a poco siendo sustituidos por los símbolos nacionales serbios y por la iconografía chetnik.
En septiembre,
mientras los combates continuaban en Vukovar, el JNA ataca la costa de Dalmacia
desde Montenegro, república cuya identidad nacional estaba fuertemente ligada a
la serbia. La comunidad internacional observa con preocupación los eventos de
Croacia. Al igual que en el caso esloveno, Alemania se convertirá en principal
apoyo de Croacia dentro de la OTAN y de la Comunidad Económica Europea. Por otra parte, el
británico Lord Carrington, ex secretario general de la OTAN, apuesta por una
disolución pacífica de Yugoslavia auspiciada por la ONU. El problema residía
una vez más, en las comunidades serbias de Croacia y Bosnia, así como la minoría
croata dentro de Bosnia. No obstante, con la excepción de Serbia, todas las repúblicas
yugoslavas apoyan la propuesta de Carrington, incluyendo la pro serbia
Montenegro, sobornada por Italia con planes de ayuda tras la independencia. Sin
embargo, las presiones serbias logran hacer que Montenegro cambie de bando.
El 8 de
septiembre tiene lugar un referéndum independentista en Macedonia que concluye
con la victoria del sí. La independencia de Macedonia se llevará a cabo de
manera pacífica, debido a la inexistencia de una minoría serbia dentro de la
misma.
El 18 de noviembre
concluye la Batalla de Vukovar con la victoria del JNA y los serbios. Sin
embargo, fallecieron más combatientes serbios, cerca de un millar, que croatas,
alrededor de ochocientos ochenta. Más de mil civiles fallecieron De ellos cerca
de doscientos murieron masacrados tras la victoria de los serbios. El 1 de
octubre comienza la batalla por el control de Dubrovnik, enfrentamiento que se prolonga
hasta mayo de 1992 y que terminará con la victoria de los croatas.
Todo esto
mientras las tensiones se acumulaban en Bosnia. El 1 de marzo de 1992 tiene
lugar un referéndum de independencia en esta región en el cual el sí gana con el 99% de los
votos ya que serbobosnios y bosniocroatas se niegan a participar y el 2 de abril estallan los combates en Sarajevo. Bosnia
acabaría por convertirse en el más importante frente de las Guerras yugoslavas,
viviéndose una guerra a tres bandas entre bosniacos, serbios y croatas. El 25
de marzo de 1991 los presidentes de Serbia y Croacia, Slobodan Milošević y Franjo Tuđman se habían reunido en Karađorđevo para discutir el futuro de Bosnia,
considerándose incluso la partición de la república. Sin embargo, para
comienzos de 1992 el estallido de la guerra entre Croacia y Serbia había
cambiado totalmente el panorama. Una alianza ente Serbia y Croacia resultaba imposible.
Es más, durante las primeras etapas de la guerra, los bosniocroatas lucharon
junto a los bosniacos contra el JNA y los serbobosnios, una breve alianza que
acabó por desmoronarse para dar lugar a una guerra a tres bandas.
Pero por otro
lado, si bien una alianza entre serbios y croatas era imposible, el inminente
estallido de una guerra en Bosnia llevó a que las negociaciones para el alto al
fuego en Croacia se acelerasen. El alto al fuego llega el 2 de enero de 1992,
si bien los combates continuaron en Dubrovnik hasta mayo. A través de la Resolución
743 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas los cascos azules se
despliegan en Croacia bajo la UNPROFOR, la Fuerza de Protección de las Naciones
Unidas. Sin embargo, los combates no cesaron del todo y como veremos en una la siguiente entrega, se intensificaron enormemente en 1995.
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