El 8 de
diciembre de 1941, un día después del ataque a Pearl Harbor, Estados Unidos
entra en la Segunda Guerra Mundial. A partir de enero de 1942 comienzan a
establecerse políticas de racionamiento, fijadas por la Oficina de
Administración de Precisión (OPA) y la Junta de Producción de Guerra (WPA), dos
agencias federales creadas durante el verano de 1941, cuando estaba claro que
la entrada de los Estados Unidos en la guerra era solamente cuestión de tiempo.
Los primeros bienes en ser racionados fueron los neumáticos y la gasolina, e
incluso se redujo el límite de velocidad a treintaicinco millas por hora en
todo el territorio estadounidense. Las fábricas de automóviles dejaron de
fabricar modelos civiles a principios de febrero de 1942 y pasaron a fabricar
material militar. Es más, con ciertas excepciones profesionales, la venta de automóviles
se paralizó.
Es en este
contexto de austeridad y racionamiento donde entra en juego el zoot suit, el extravagante y colorido
traje que se popularizo entre las comunidades chicana y afroamericana a
comienzos de la década de 1940, sobre todo dentro de la subcultura de los
pachucos, propia de los mexicano-estadounidenses de California. La excesiva
cantidad de tela utilizada en los zoot
suits los hicieron muy impopulares a ojos de la población blanca de
California y sobre todo de los miles de militares que llegaron a la ciudad a la
espera de ser llevados al frente del Pacífico, ya que la tela era un material
racionado y su uso excesivo era considerado antipatriótico.
El 2 de
agosto de 1942 tiene lugar el crimen de Sleepy Lagoon, el asesinato del mexicano-estadounidense
José Gallardo Díaz supuestamente por parte de una pandilla de pachucos, un caso
mediático que dañó la imagen de la comunidad chicana y que avivó las tensiones
entre blancos e hispanos, con la prensa sensacionalista californiana llegando a
trazar una relación entre el crimen y la
predisposición biológica de los mexicanos a la violencia.
El 3 de
junio de 1943 en el centro de los Ángeles estalla una pelea entre una pandilla
de pachucos y un grupo de marineros de permiso. No fue la primera pelea de este
tipo. La aprobación en 1942 del Programa Bracero, por el cual miles de
inmigrantes mexicanos fueron trasladados a granjas estadounidenses, y la cada
vez mayor presencia de mexicanos y mexicano-estadounidenses en las fábricas y
astilleros de la Costa oeste llevaron a un aumento de las tensiones raciales
que en muchos casos daban lugar a peleas. La del 3 de junio de 1943 sin embargo
acabó por convertirse en el comienzo de unos disturbios que sacudieron la ciudad
de Los Ángeles durante una semana. Y es que el 4 de junio más de doscientos
marineros acudieron en un convoy de veinte taxis al este de Los Ángeles, donde
se concentraba la población hispana, en busca de venganza por lo ocurrido la
noche anterior.
Los
disturbios se extendieron por toda la ciudad, con grupos de marineros, soldados
y civiles atacando a todo aquel que viesen con un zoot suit. A las víctimas por lo general se las desnudaba y sus
trajes eran quemados en pilas. La violencia contra los chicanos rápidamente se
extendió también contra los afroamericanos y los asiáticos (aunque con el
confinamiento de la gran mayoría de japoneses y japoneses-estadounidenses de la
costa oeste en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, la población asiática
de Los Ángeles había disminuido considerablemente), y en menor medida, también
contra italoamericanos.
Mientras
que los blancos que atacaban a los hispanos rara vez eran arrestados, una enorme
cantidad de chicanos fueron detenidos. El final de los disturbios suele
situarse el 8 de junio. Más de ciento cincuenta personas habían resultado
heridos y se habían llevad a cabo más de quinientas detenciones. Igualmente, se
vivieron disturbios de menor intensidad en Chicago, San Diego, Oakland, Evansville,
Filadelfia y Nueva York.
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